VOTACION
Mañana estamos todas. La pequeña viene del centro y la mayor tiene que estar allá mismo a las dos de la tarde porque trabaja. Las tres tenemos que votar y anuncian que siguen las tormentas. Hace dos días que llueve y el agua ganó las calles, las veredas y los ánimos. No sería la primer vez que no pueda sacar el auto por el agua, pero un domingo de votaciones sería especialmente complicado. Mis antiguas convicciones aconsejan organizarse. A qué hora llegas tú, a qué hora se va ella, cuándo debo salir yo, quién vota primero, juntas o separadas, donde nos encontramos. Todas incógnitas que deberé develar a su debido tiempo, a medida que las circunstancias lo ordenen, dejándome llevar por mis impulsos, los de las chicas y por la suerte. En esta, mi época, lo que se impone es improvisar, intentar, cambiar de idea de repente, sorprender al resto de los implicados. Jugar tus cartas, esperar a que los demás muestren las suyas y rogar que nadie se vaya al mazo, desm...