UN TRABAJO BIEN HECHO
Hace mucho que cambiaste, para no ser nunca más el mismo. Cuatro años nos dolieron tus dolores, nos indignó tu paso por todas las formas de despojo, que te dejaron casi sin nada, que te sacaron una a una aquellas cosas que, suponemos, nos hacen sentir dignos seres humanos. Cuando no estaba con vos, trataba de olvidarte, un poco para esquivar la inevitable culpa de no poder acompañarte y otro poco para no enfrentar mi impotencia. La prisión de tu enfermedad solo te dejaba soltar tu ternura en una sonrisa, o te permitía decir un firme “si” o “no”. Todo lo demás eran intentos fallidos, miedo y vuelos de tu mente para vencer tu realidad y también al tiempo que se empeñaba en tenerte atrapado. Ahora que la muerte finalmente llegó, estás mucho más presente. Volviste en cada cosa que me enseñaste, que me dijiste, que me diste en las distintas formas en que puede darse el amor. La muerte transformó tu existencia en algo más importante para mí. Te descubro en muchas de mis a...