LA EXISTENCIA DE PAPA
Lo encontré acostado serenamente, con los ojos cerrados. “Esto es horrible, parece que no existo”, dijo papá. Y yo pensé: Ay, porqué me dice esto! No es justo que me diga esto. Que puedo hacer que tenga algún sentido? Pensé muchos minutos mas, en silencio acariciándole las manos. Le di torta. ¿Esta rica? Pregunté, intentando que existiera. ¡ Riquísima! me contestó, existiendo. Y al rato cuando me recuperé de la impotencia le dije que no me gustaba lo que había dicho. Que el sí existía. Que estaba presente en todo aquello que había construido, en sus obras, en sus cuidados, en el recuerdo de todos nosotros que lo queríamos y pensábamos en el. Y enseguida me di cuenta que le estaba trayendo recuerdos de el mismo. Que estábamos recordando juntos la época en que el existía. Le estaba hablando de él en pasado. Hablando de los recuerdos que había dejado antes de irse a no existir. El nudo en la garganta en el camino de vuelta me confirmaba que era inútil volver. No iba a volve...