Egipto abreviado
Sintetizando mucho resulta que un sabado me fuí a tomar mate con mis primos (Alfredo y su esposa). Era octubre. Ellos habían decidido viajar a Jerusalem y Egipto. Yo solo escuché Egipto. Y me pregunte: Podré? Volví a casa, conte mis ahorros, vi q llegaba . Solo consulté con mis hijas y estuve dos noches sin dormir luchando con mis miedos. El lunes saque el pasaje.
Me fuí como tenía previsto, el 21 de diciembre, ya que si no se terminaba el mundo, todo lo demas parecía insignificante. Y fué tan maravilloso como lo deseé (Asi se escribe? Raro queda desear en ese tiempo).
Antes de partir, leí sobre pirámides, templos y faraónes, dinastías y dioses, momias y jeroglíficos. Todo es cómo lo estudié, pero mas grande. Todo es mas majestuoso, misterioso y abundante. Eso solo justifica ampliamente el viaje.
Pero estaba también Egipto, el de ahora! Y de ese yo no tenía idea. Es otro mundo. Un mundo tan extraño, tan distinto. El Islam, los conflicos, los hombres simpáticos y espamentosos, las mujeres bellas y discretas detras de sus velos, los regateos, la pobreza, las comidas, el alfabeto, las mezquitas, los llamados a la oración, el tránsito infernal, las bocinas, los caminos cortados, todos los egipcios cuidando a los turistas q son lo que les ayuda a sostenerse, cuidandome a mi.
Llegué sola a El Cairo, tuve aventura, miedo y lágrimas de emoción. Sorpresas a cada paso y la autoestima por las nubes. Resulta que mis rulos al viento y mi maduréz parecen atributos muy considerados en oriente medio.
Tambien tuve a los hados de mi lado, porque volví sana, salva y felíz. Nunca unos ahorros fueron tan bien gastados.Se puso linda la vida!
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